Nada Vratovic
Poeta recién llegado
No hay nada.
Sólo un brillo a lo lejos
(si es que el espacio existe aquí)
que parpadea y se agita en una danse macabre
con tentáculos extendidos a través de la inmensidad.
Vibran besos de cometas
que destrozan los labios como si arrasaran campos de trigo
en una caída libre.
Y un sexo brutal respira
en la ausencia que los necios confunden con oscuridad:
decenas de vergas drogadas
y lenguas
se abren paso
provenientes de ningún lugar y de todas partes.
¿Para qué engañarme?
Cuando la vista es inútil
¡qué fácil es inventar verdades agujereadas!
Pero tarde o temprano se acaban rompiendo,
ensartadas por los tentáculos de la bestia original.
De modo que…
¡palpemos la realidad mientras estemos ciegos
para atenernos a lo repugnante de sus rasgos,
en lugar de abrazarla en la ficción de la ablepsia
y despertar luego junto a una deformidad
que se reía para sus adentros sabiéndonos gilipollas!
Sólo un brillo a lo lejos
(si es que el espacio existe aquí)
que parpadea y se agita en una danse macabre
con tentáculos extendidos a través de la inmensidad.
Vibran besos de cometas
que destrozan los labios como si arrasaran campos de trigo
en una caída libre.
Y un sexo brutal respira
en la ausencia que los necios confunden con oscuridad:
decenas de vergas drogadas
y lenguas
se abren paso
provenientes de ningún lugar y de todas partes.
¿Para qué engañarme?
Cuando la vista es inútil
¡qué fácil es inventar verdades agujereadas!
Pero tarde o temprano se acaban rompiendo,
ensartadas por los tentáculos de la bestia original.
De modo que…
¡palpemos la realidad mientras estemos ciegos
para atenernos a lo repugnante de sus rasgos,
en lugar de abrazarla en la ficción de la ablepsia
y despertar luego junto a una deformidad
que se reía para sus adentros sabiéndonos gilipollas!
Última edición: