coral paris
Poeta adicto al portal
Él era un abanico soñador, siempre estaba en las nubes imaginando mil aventuras. Su creador era un artesano afamado de la ciudad de Ehu-Eter, perteneciente a Basutonia, un país rodeado de agua casi por todas partes.
Felipe el Fresco estaba muy contento, por fin llegó el verano, alguien lo compraría y viajaría por todo el mundo.
Y es que desde que había salido de las manos del artesano Don Felipe, solo había visto el mundo desde el pequeño escaparate de la tienda de abanicos.
El artesano lo había mimado y pintado con primor, incluso le había bautizado con ése nombre, porque él le ponía nombre a todos sus
abanicos; éste en particular se llamaba así haciendo alusión a un simple incidente con su creador pues mientras lo pintaba se sintió tan feliz que no pudo menos que dejar de sonreír cada vez que lo probaba y se abanicaba, pues daba el aire más fresco que ningún otro abanico le había dado.
Cierto día apareció en el escaparate una joven extranjera.
Ella paseaba por las calles y buscaba un pequeño y original abanico. Felipe el Fresco se ilusionó pensando que ella podría comprarlo. Sería la primera vez que unas manos extrañas lo tocaran.
Y así fue, la muchacha entró y por Felipe se interesó, el dependiente gentilmente y con cuidado lo depositó en las manos de la
joven.
Ambos dos, la chica y el abanico, sintieron una extraña sensación.
¡ la fusión de texturas torneadas, la suavidad de aquellas delicadas manos, abrieron a Felipe para contemplarse ambos detenidamente!
Y después, se abanicó suave y lentamente; Madre mía, la de cosas hermosas que podía ver desde allí arriba. El generoso escote de la chica, fue lo primero que vio. La muchacha quedó encantada y pagó el abanico, se lo introdujo en el bolso y salió a la gran avenida donde la esperaba una lujosa limusina.
Por fin Felipe el Fresco comenzaría a descubrir la vida. De momento, tenía mucho en qué entretenerse pues el interior del bolso de la muchacha había todo un mundo repleto de accesorios de todo tipo, formas e incluso el suave perfume a rosas-rosas.
©coralparis
Última edición: