• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

A vos

luna roja

Princesa de fuego
A vos

Te busco,
y aveces te encuentro escondido
detras de unas letras.
Te nombro,
y sos un fantasma atrapado
en mitad de un poema

Sos el que mastica mis sueños,
el que se disfraza de realidad
como un espejismo en pleno desierto.

Y yo caprichosa,
te persigo con letras de lunas,
con hojas de fuego,
con relojes con agujas derretidas.

Y de la nada,
aparecés
donde menos te espero,
como un mendigo ciego
buscando mi apoyo,
como un gato
que busca caricias
enredado entre mis piernas
y no me dejás escapar.

Con vos,
amante amigo mio,
las palabras bailan en mi mente
adormecimiento el tedio
de mis horas vacias
y yo respiro bajo el agua fresca
de tus palabras
que alivian el calor
de este verano
que cada día parece más largo .

A.Z. ©
Andrea Zeballos
Santiago del Estero – Argentina
Enero 2026

 
Última edición:
A vos

Te busco,
y aveces te encuentro escondido
detras de unas letras.
Te nombro,
y sos un fantasma atrapado
en mitad de un poema

Sos el que mastica mis sueños,
el que se disfraza de realidad
como un espejismo en pleno desierto.

Y yo caprichosa,
te persigo con letras de lunas,
con hojas de fuego,
con relojes con agujas derretidas.

Y de la nada,
aparecés
donde menos te espero,
como un mendigo ciego
buscando mi apoyo,
como un gato
que busca caricias
enredado entre mis piernas
y no me dejás escapar.

Con vos,
amante amigo mio,
las palabras bailan en mi mente
adormecimiento el tedio
de mis horas vacias
y yo respiro bajo el agua fresca
de tus mentiras
que alivian el calor
de este verano
que cada día parece más largo .

A.Z. ©
Andrea Zeballos
Santiago del Estero – Argentina
Enero 2026

Maravilloso poema estimada poeta. Ahora hay algo de no sé quién en este poema. Un abrazo con la pluma del alma
 
un aire muy juguetón
“fantasma atrapado en mitad de un poema”
“respiro bajo el agua fresca de tus palabras”
Un placer leerte, se disfruta de principio a fin. Un abrazo.
 
No te escondés: elegís quedarte en las letras, que es una forma más delicada de existir. Yo te busco ahí porque sé que ahí sos más verdadero, menos ruido y más pulso. Cuando te nombro no sos fantasma, sos eco: volvés distinto, pero volvés, y eso basta para que el poema respire.

Hay días en que parecés un espejismo, sí, pero no porque no seas real, sino porque te movés en esa frontera donde los sueños aprenden a caminar sin permiso. Yo también persigo con capricho, con lunas prestadas y relojes cansados de marcar horas que no dicen nada. Escribirte es una manera de no perderte del todo.

Y entonces aparecés —siempre así— cuando ya no te llamo, cuando bajo la guardia, cuando creo que el día se me va a quedar vacío. Te acercás sin ruido, como quien no pide nada y lo ofrece todo, y me sostenés con palabras que saben quedarse.

Con vos el tedio se duerme, el calor afloja, y el tiempo —ese animal impaciente— se deja acariciar un rato. Yo me quedo ahí, respirando despacio, porque tus palabras no salvan… pero acompañan. Y eso, en los días largos, es casi lo mismo.
 
Te anuncias con palabras oxigenadas de vida y amor;
también, como un agradecido analgésico
que da alas a un cálido sentido de supervivencia.
Bello poema con un sentimiento esparciéndose sin frontera.
Es difícil no querer ser ese vos al que anuncias
como remedio y dicha.
Abrazo.
 
Atrás
Arriba