Feliundo
Poeta recién llegado
Vislumbro relevante la calidad de Su Pensamiento
en Su Expresión, Sus Gestos y Postura… en Su Silencio
Su fisonomía trasunta estirpe de Señor
Rasgos del tiempo
Ensimismado, mirando a su interlocutor y el contexto
y aún Ensimismado
Sobrio semblante que atesora Experiencia y Conocimiento
¡vaya Destino!
Una mano acompaña Su Verbo con delicada intromisión
Otra mano se confabula y subrayan Lo Expresado
En Su Cadencia Disciplinada yace lo racional
Lo irracional, se intuye
Mano en la frente. Mano al mentón
Instante de reflexiva búsqueda interior
Y otra vez, Fluye
Afianzando el sentido de Su Alocución
No hay prisa. No hay pausa
Solo atmósferas de conspicua atención y complicidad
Propaga con inocultable Humildad
todo cuanto tiene… Sabiduría
Y en el ocaso de Su Existencia, pide Perdón
teme no haber estado a la altura de las Circunstancias
Confirmó mi presunción, un Frío día de invierno
Sabio en Honores… y en Corazón
“NO AFLOJEN, TIENEN LA OBLIGACIÓN DE SEGUIR LUCHANDO POR LO MENOS HASTA ALCANZAR MI MISMA EDAD, QUE NO ES POCO…” 29.07.00 - René Favaloro
en Su Expresión, Sus Gestos y Postura… en Su Silencio
Su fisonomía trasunta estirpe de Señor
Rasgos del tiempo
Ensimismado, mirando a su interlocutor y el contexto
y aún Ensimismado
Sobrio semblante que atesora Experiencia y Conocimiento
¡vaya Destino!
Una mano acompaña Su Verbo con delicada intromisión
Otra mano se confabula y subrayan Lo Expresado
En Su Cadencia Disciplinada yace lo racional
Lo irracional, se intuye
Mano en la frente. Mano al mentón
Instante de reflexiva búsqueda interior
Y otra vez, Fluye
Afianzando el sentido de Su Alocución
No hay prisa. No hay pausa
Solo atmósferas de conspicua atención y complicidad
Propaga con inocultable Humildad
todo cuanto tiene… Sabiduría
Y en el ocaso de Su Existencia, pide Perdón
teme no haber estado a la altura de las Circunstancias
Confirmó mi presunción, un Frío día de invierno
Sabio en Honores… y en Corazón
“NO AFLOJEN, TIENEN LA OBLIGACIÓN DE SEGUIR LUCHANDO POR LO MENOS HASTA ALCANZAR MI MISMA EDAD, QUE NO ES POCO…” 29.07.00 - René Favaloro