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A un hijo de la chingada. . .

Josimar Moran

Poeta fiel al portal
La sentencia que recuerdo en mi vida:
“No dejes que el amor tu alma taladre”
Así evitarás la peor herida.
¿Me oyes? ¡Hijo de tu chingada madre!


Y esa verdad por todos repetida
fue creando en mi un difuso descuadre,
pues sólo di la caricia fingida
tal cual ¡Hijo de su chingada madre!


Al edén robé las más bellas flores,
fui hijo, amigo, hermano y también fui padre.
Con todos leal; mas en los amores
siempre: Un hijo de su chingada madre.


El amor me concedió sus favores
y de la virtud hice gran desmadre,
saciando del instinto los ardores
sin pensar en el pesar de mi madre.


Ahora me escondo de mi pasado,
alardeo una vida transformada
como si hasta Dios hubiese olvidado
que fui todo un hijo de la chingada. . .


(febrero 23 y Noviembre 09 de 2011)
 
La sentencia que recuerdo en mi vida:
“No dejes que el amor tu alma taladre”
Así evitarás la peor herida.
¿Me oyes? ¡Hijo de tu chingada madre!


Y esa verdad por todos repetida
fue creando en mi un difuso descuadre,
pues sólo di la caricia fingida
tal cual ¡Hijo de su chingada madre!


Al edén robé las más bellas flores,
fui hijo, amigo, hermano y también fui padre.
Con todos leal; mas en los amores
siempre: Un hijo de su chingada madre.


El amor me concedió sus favores
y de la virtud hice gran desmadre,
saciando del instinto los ardores
sin pensar en el pesar de mi madre.


Ahora me escondo de mi pasado,
alardeo una vida transformada
como si hasta Dios hubiese olvidado
que fui todo un hijo de la chingada. . .


(febrero 23 y Noviembre 09 de 2011)
Algo tenemos de eso, no somos monedita de oro, al final alguien juzgar{a los hechos.. y deshechos.. abrazos..
 
Gran paso que disfruto al detenerme en tus líneas, amigo Josimar. Acto de atrición hacia el pasado real o soñado, ficticio o propio, con un soplido humorístico, casi. Vale la pena haberlo escrito. Y más haberlo leído.
Reputación Josimar.
Y te agradezco dejar leer esas líneas de algún pretérito desheredado.
 
La sentencia que recuerdo en mi vida:
“No dejes que el amor tu alma taladre”
Así evitarás la peor herida.
¿Me oyes? ¡Hijo de tu chingada madre!


Y esa verdad por todos repetida
fue creando en mi un difuso descuadre,
pues sólo di la caricia fingida
tal cual ¡Hijo de su chingada madre!


Al edén robé las más bellas flores,
fui hijo, amigo, hermano y también fui padre.
Con todos leal; mas en los amores
siempre: Un hijo de su chingada madre.


El amor me concedió sus favores
y de la virtud hice gran desmadre,
saciando del instinto los ardores
sin pensar en el pesar de mi madre.


Ahora me escondo de mi pasado,
alardeo una vida transformada
como si hasta Dios hubiese olvidado
que fui todo un hijo de la chingada. . .


(febrero 23 y Noviembre 09 de 2011)


¡Fantástico!, Josimar... Un abrazo
 
Un tiempo atrás conocí una persona de México que solía desacreditar todas mis demostraciones de afecto, precisamente aseverando que todos los hombres somos unos hijos de..... y de ahí que me puse a meditar en sus palabras y surgió estas líneas que he compartido con ustedes y que me han dado el placer y el honor de recibir tan bellos comentarios.....
 
Algo así sentí cuando lo escribí, pero créeme que era una rabia contra mí mismo porque al hacer un exámen de conciencia me di cuenta como dice la última estrofa, siempre he sido un hijo de ...... eso que quisiera nunca haber sido. Gracias por tus palabras
 
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