Nat Guttlein
さん
Mar infinito a cielos rasos, que pintas en los mares deseos blancos y anhelos de amantes. A ti que te observo aquí como un punto más en el mundo, como un simple mortal que suspira y besa la brisa que te consume. Quien planta en ti tantos deseos, que ve en tus pupilas de ensueño tantos rostros, ojos celestes que aún siento cálidos en mi memoria. Todo lo que llevo en cada pared de los rincones de alma, todas habitadas de ti. Tú, que con tan sólo existir me inundas la vida de tantos infinitos, a veces brillas sonriente, otras, te toca llorar nubes grises, y a veces, nos concedes el placer de verte pintado en tonalidades que se asemejan al atardecer más soñado. Tú, que ahora mismo dejas huellas en la tierra y te elevas en un aire cálido sobre el techo de mi habitación. Tú, que has camuflado cientos de gotas internas en mi rostro. Tú, eres la magia que guía y proyecta. Las pupilas que lo ven todo y al mismo tiempo merece ser contemplada. Tú, quien posees manos de dioses y palabras de encanto. Que a ti, todo te lo agradezco. Que las cicatrices que llevo aún sin cura tiran menos bajo tus alas, cielo mío no faltes. Luna de mi alma no te calles. Sol de mis días no te apagues.