KUROS2011
Poeta recién llegado
Mamá
Ay, madre,
cómo nos duele tu ausencia.
Tanto silencio en la casa…
es aterrador.
Cómo nos duelen
tus últimas palabras,
tu último gesto,
tu adiós en silencio.
Cómo nos duele
la mesa sin ti,
tu cuarto vacío,
tu casa sin alma.
Ay, mamá, nunca supimos
agradecer tanto amor,
tanto sacrificio en el tiempo.
Es inútil mi reflexión
y estos sentimientos amargos.
¡Insensatos nosotros!,
deambulando por el mundo,
ciegos, enloquecidos,
como fieras solitarias.
Adiós a la bienvenida cálida,
al café a toda hora,
a la exuberante comida
bendecida por tus manos.
La amargura de tu partida
llena las calles del barrio,
las esquinas del parque
y todos los rincones de la casa.
Madre, descansa en paz.
Nuestra vida nunca será igual,
nuestros sueños se rompieron,
nuestro corazón late cobardemente,
nuestra palabra, amarrada a una angustia sofocante,
hoy nos aprieta el cuello.
Ay, madre,
cómo nos duele tu ausencia.
Tanto silencio en la casa…
es aterrador.
Cómo nos duelen
tus últimas palabras,
tu último gesto,
tu adiós en silencio.
Cómo nos duele
la mesa sin ti,
tu cuarto vacío,
tu casa sin alma.
Ay, mamá, nunca supimos
agradecer tanto amor,
tanto sacrificio en el tiempo.
Es inútil mi reflexión
y estos sentimientos amargos.
¡Insensatos nosotros!,
deambulando por el mundo,
ciegos, enloquecidos,
como fieras solitarias.
Adiós a la bienvenida cálida,
al café a toda hora,
a la exuberante comida
bendecida por tus manos.
La amargura de tu partida
llena las calles del barrio,
las esquinas del parque
y todos los rincones de la casa.
Madre, descansa en paz.
Nuestra vida nunca será igual,
nuestros sueños se rompieron,
nuestro corazón late cobardemente,
nuestra palabra, amarrada a una angustia sofocante,
hoy nos aprieta el cuello.