BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me alimentes de despojos
estira tus miembros al aire
oculta lo vespertino el crepúsculo aura de sangre
entre lo inyectado por los glóbulos en el semillero
lo implacable del heno osamenta del hórreo.
Esas cabañas antes trituradas por cuernos de vaca
donde las trifulcas son diarias y se hacen pan de cada día
los sueños asfaltados de imprecaciones.
No, no me alimentes de despojos,
de oscuras intenciones introducidas en los hongos
en las avenidas sin alucinógenos, en los barrios distinguidos
y tocados por el viento sureño como un acantilado.
Ni destripes los rudimentos de un lodo que se acumula
a las puertas del sueño-.
©
estira tus miembros al aire
oculta lo vespertino el crepúsculo aura de sangre
entre lo inyectado por los glóbulos en el semillero
lo implacable del heno osamenta del hórreo.
Esas cabañas antes trituradas por cuernos de vaca
donde las trifulcas son diarias y se hacen pan de cada día
los sueños asfaltados de imprecaciones.
No, no me alimentes de despojos,
de oscuras intenciones introducidas en los hongos
en las avenidas sin alucinógenos, en los barrios distinguidos
y tocados por el viento sureño como un acantilado.
Ni destripes los rudimentos de un lodo que se acumula
a las puertas del sueño-.
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