Eduardo Yar
Poeta recién llegado
[TABLE="align: left"]
[TR]
[TD="align: left"]Si la vida me diera permiso
de volver a su pasado
y encontrarme con mi infancia,
el tiempo volvería a perder importancia.
Esas estrellas se deslizarían
hasta mi ventana otra vez
a contarme cuentos.
Iría hasta donde los heraldos desconocidos
traen y llevan mensajes sin razón
por reinos de reyes sin historia,
hasta donde la razón hace barriletes con sus leyes
y los echa al viento,
donde la inocencia quita a las acciones
sus cadenas de verdad.
Si pudiera volver a encontrar
esos rincones colmados de inmensidad
para jugar con mis dinosaurios,
saliendo de todas sus lindes
para visitar otros mundos
en espera de conquista.
Si pudiera volver a ser
soldado en el jardín,
piloto en mi triciclo,
intruso en la sala de mamá,
asaltante en la alacena de mi abuela,
astronauta en la terraza
o buzo en la bañera.
Si todo aquel mundo de singular fantasía
volviera a ser verdad,
miedos absurdos saldrían de mi vida
con la cola entre sus patas,
la inocencia pintaría un nuevo rostro
a la amargura de los años, y entonces,
entendería de una vez por todas
Que la vida no ha dejado de ser doncella.[/TD]
[/TR]
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[TD="align: left"]Si la vida me diera permiso
de volver a su pasado
y encontrarme con mi infancia,
el tiempo volvería a perder importancia.
Esas estrellas se deslizarían
hasta mi ventana otra vez
a contarme cuentos.
Iría hasta donde los heraldos desconocidos
traen y llevan mensajes sin razón
por reinos de reyes sin historia,
hasta donde la razón hace barriletes con sus leyes
y los echa al viento,
donde la inocencia quita a las acciones
sus cadenas de verdad.
Si pudiera volver a encontrar
esos rincones colmados de inmensidad
para jugar con mis dinosaurios,
saliendo de todas sus lindes
para visitar otros mundos
en espera de conquista.
Si pudiera volver a ser
soldado en el jardín,
piloto en mi triciclo,
intruso en la sala de mamá,
asaltante en la alacena de mi abuela,
astronauta en la terraza
o buzo en la bañera.
Si todo aquel mundo de singular fantasía
volviera a ser verdad,
miedos absurdos saldrían de mi vida
con la cola entre sus patas,
la inocencia pintaría un nuevo rostro
a la amargura de los años, y entonces,
entendería de una vez por todas
Que la vida no ha dejado de ser doncella.[/TD]
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