alumine
Poeta fiel al portal
Encomendados a Dios, en cada día.
Como una barca al gran mar
es el cuerpo,timón al viento.
Llenan el casco, agudos los lamentos,
con el murmullo de risas cristalinas.
En la arrogancia del mástil la osadía
de corregir con su paño, vano intento,
el cruel viraje que agita en un momento
la gran estampa, razón de su valía.
Encadenado a su imagen, la porfía
despliega aún mas la brillantez del lienzo-
Inmaculado el casco gime expuesto.
Los vientos crecen, las velas desafían.
Uno hacia otro, y rayando en la ironía
la brisa trajo la nave hasta su puerto;
mas la figura majestuosa no ha traspuesto
los límites del reino de armonías.
Sólo a sus costas ha volcado la bravía
tempestad aquel timón, que por el sueño
de poder sobre los mares fue sujeto
y no partícipe en aquella travesía.
Encomendados a Dios en cada día
yace la barca en el mar...
...el timón es viento.
Como una barca al gran mar
es el cuerpo,timón al viento.
Llenan el casco, agudos los lamentos,
con el murmullo de risas cristalinas.
En la arrogancia del mástil la osadía
de corregir con su paño, vano intento,
el cruel viraje que agita en un momento
la gran estampa, razón de su valía.
Encadenado a su imagen, la porfía
despliega aún mas la brillantez del lienzo-
Inmaculado el casco gime expuesto.
Los vientos crecen, las velas desafían.
Uno hacia otro, y rayando en la ironía
la brisa trajo la nave hasta su puerto;
mas la figura majestuosa no ha traspuesto
los límites del reino de armonías.
Sólo a sus costas ha volcado la bravía
tempestad aquel timón, que por el sueño
de poder sobre los mares fue sujeto
y no partícipe en aquella travesía.
Encomendados a Dios en cada día
yace la barca en el mar...
...el timón es viento.
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