Javier del Silencio
Poeta asiduo al portal
Cada amanecer
es un golpe en la cara,
tus manos vacias buscan algo
pero no hay nada,
los pájaros libres en su vuelo
escaparon de los campos,
y el sol tirano como siempre
sigue en lo alto .-
Las vivencias nos enseñan
que las promesas ya no se creen,
que se necesitan respuestas
para saldar todo lo que se nos debe,
en esta sociedad
cada uno se mata como puede,
pues aquí solo se salva
el que más pega o el que más tiene .-
Encontrar la senda verdadera
es parte de la odisea,
pues el hombre es esclavo
de sus propias ideas,
aunque no busquemos la carne
como perros de pelea,
existe un posible intento
y lo conoce cualquiera .-
Cuando tu palabra sea escuchada,
con tus manos liberadas
y tu voz sea una canción,
cuando en tu jardín florezca vida,
y de las cosas de tus días
seas el único anfitrión,
cuando el militar vuelva a sus soldados,
y el sacerdote a sus sermones,
y el profesor dicte su cátedra
como corresponde,
cuando se cumplan los vencimientos,
acabandose este invierno,
que enfermo nuestra alegría,
cuando la gran muralla se desplome,
y los hombres los diplomen,
de políticos baratos,
cuando en un alud de multitudes,
les dispongan actitudes
y los echen los de abajo .-
.... entonces, solo entonces, todo irá mejor .-
es un golpe en la cara,
tus manos vacias buscan algo
pero no hay nada,
los pájaros libres en su vuelo
escaparon de los campos,
y el sol tirano como siempre
sigue en lo alto .-
Las vivencias nos enseñan
que las promesas ya no se creen,
que se necesitan respuestas
para saldar todo lo que se nos debe,
en esta sociedad
cada uno se mata como puede,
pues aquí solo se salva
el que más pega o el que más tiene .-
Encontrar la senda verdadera
es parte de la odisea,
pues el hombre es esclavo
de sus propias ideas,
aunque no busquemos la carne
como perros de pelea,
existe un posible intento
y lo conoce cualquiera .-
Cuando tu palabra sea escuchada,
con tus manos liberadas
y tu voz sea una canción,
cuando en tu jardín florezca vida,
y de las cosas de tus días
seas el único anfitrión,
cuando el militar vuelva a sus soldados,
y el sacerdote a sus sermones,
y el profesor dicte su cátedra
como corresponde,
cuando se cumplan los vencimientos,
acabandose este invierno,
que enfermo nuestra alegría,
cuando la gran muralla se desplome,
y los hombres los diplomen,
de políticos baratos,
cuando en un alud de multitudes,
les dispongan actitudes
y los echen los de abajo .-
.... entonces, solo entonces, todo irá mejor .-