Troto
Pablo Romero Parada
Llevaba, durante el cambio de turno, el pelo suelto y algo deshilachado, con olor a la clara anchura de brote de tallo castaño.
Un cuerpo de enfermera moviéndose espontáneamente como el baile de la salud. Como su piel algo oscura y sus ojos de mirada un poco ansiosa por ver. Y la grandeza de su interés reflejándose.
Su lisa cara es palpable a la visión. Su altura moral como la medida de su cuerpo. Como su compromiso con la responsabilidad y por el trabajo. Como los dobles turnos entre el geriátrico de A Coruña y el hospital de Ferrol.
Ella es libre movimiento. No te recomiendo que la tengas de amiga si no es para llegar al fondo. Enloquecerías con esas bellas superficialidades. Perderías. Pero tampoco te recomiendo que te adentres. Es demasiado profunda. Mejor mantén la distancia y reza para que la humedad de su párpado no se encapriche de tu pecho. Sería destructivo para ambos. Pero te advierto que no serías al primero al que se le escurre la dignidad por esas liviezas.
Un cuerpo de enfermera moviéndose espontáneamente como el baile de la salud. Como su piel algo oscura y sus ojos de mirada un poco ansiosa por ver. Y la grandeza de su interés reflejándose.
Su lisa cara es palpable a la visión. Su altura moral como la medida de su cuerpo. Como su compromiso con la responsabilidad y por el trabajo. Como los dobles turnos entre el geriátrico de A Coruña y el hospital de Ferrol.
Ella es libre movimiento. No te recomiendo que la tengas de amiga si no es para llegar al fondo. Enloquecerías con esas bellas superficialidades. Perderías. Pero tampoco te recomiendo que te adentres. Es demasiado profunda. Mejor mantén la distancia y reza para que la humedad de su párpado no se encapriche de tu pecho. Sería destructivo para ambos. Pero te advierto que no serías al primero al que se le escurre la dignidad por esas liviezas.
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