Minúsculas esperanzas cuelgan de soñadores cansados,
vacilan entre los prejuicios.
Invisibles motas de polvo ajeno forman una atmósfera escamosa de susurros suplicantes,
y el gentío, sordo.
Cañaveral de cabezas podridas,
abrazan su saco de billetes mudos,
viajan en torrente fangoso,
arrasan con su paso vidas y amores:
obscuro espejo de tierra mundana,
nodriza de males y penas.
No te acerques, pequeño colibrí.
Canta.
Baila.
Regocíjate en la brillantez de tus alas...
pero no te acerques.
vacilan entre los prejuicios.
Invisibles motas de polvo ajeno forman una atmósfera escamosa de susurros suplicantes,
y el gentío, sordo.
Cañaveral de cabezas podridas,
abrazan su saco de billetes mudos,
viajan en torrente fangoso,
arrasan con su paso vidas y amores:
obscuro espejo de tierra mundana,
nodriza de males y penas.
No te acerques, pequeño colibrí.
Canta.
Baila.
Regocíjate en la brillantez de tus alas...
pero no te acerques.