Converso de madrugada
con mi mente magullada,
con atención la escucho
aunque no le entiendo mucho.
A la conversación se une
un recuerdo inmune
al tiempo pasado
y a mi cerebro gastado.
Juntos intentamos
cosechar lo que plantamos
en los huertos del infierno
durante ese invierno.
De la mano caminamos,
en lava navegamos,
e hicimos nuestras presas
a todas las princesas.
En lunes embriagados,
con los cuerpos sudados
nuestro amor dedicamos
a las estrellas del cosmos.
Con yelmos ensangrentados,
escudos destrozados
y corazas desgastadas
conquistamos muchas faldas.
A mitad del camino
a un duende mezquino
le hemos dejado atado
y a su fortuna ocultado.
Ese cuento ha finalizado
y a otra cita que he esperado
le abro las puertas
de mis ilusiones marchitas.
con mi mente magullada,
con atención la escucho
aunque no le entiendo mucho.
A la conversación se une
un recuerdo inmune
al tiempo pasado
y a mi cerebro gastado.
Juntos intentamos
cosechar lo que plantamos
en los huertos del infierno
durante ese invierno.
De la mano caminamos,
en lava navegamos,
e hicimos nuestras presas
a todas las princesas.
En lunes embriagados,
con los cuerpos sudados
nuestro amor dedicamos
a las estrellas del cosmos.
Con yelmos ensangrentados,
escudos destrozados
y corazas desgastadas
conquistamos muchas faldas.
A mitad del camino
a un duende mezquino
le hemos dejado atado
y a su fortuna ocultado.
Ese cuento ha finalizado
y a otra cita que he esperado
le abro las puertas
de mis ilusiones marchitas.