Voy a salir de mí para entrar en mí a través
de una melodía que quizás no merezca.
Espero que sinceridad haga acto de presencia
para lograr mi histeria y mi revés, pues
no puede ser que la máscara portada
pueda confundirse entre lo real. No
puedo permitírselo y aún menos permitírmelo.
Necesito con urgencia una loca bocanada
de la dulce dureza que se esconde más allá
y que tan solo se deja ver al caer el telón.
Se trata de extraer con la palabra la verdad
e ignorar cualquier posible tentación.
El mundo ha de hacer como que calla para
poder escucharme de una vez por todas.
Ha de evidenciarse el muro que separa
mi persona de las suyas, es decir, de sus modas,
sus morales, sus visiones, etcétera.
Iluso de mí, también conduzco por su puta carretera,
y en el fondo temo desviarme, pese a que
cada destello de luz favorezca la creación de
una niebla que aún me hace diferente.
Observo mi vanidad, mi mentira y mis errores.
No tengas miedo Alma, saca lo que arde.
No tengas miedo de sumirte en sensaciones
y en recuerdos que sostienen lo que eres. Yo soy el primero
que mira cabizbajo a los ojos más sinceros. Me siento reo
de la misma cárcel que tú, pero estoy en otra celda.
Soy problema y no hay quien me resuelva.
No quiero ni puedo buscar el adornar lo escrito,
o mejor dicho, el adornarme. He sufrido y necesito
gritarte Alma para que me hagas sangrar sin piedad.
Oblígame a fijarme en el redentor mirar de verdad.
Ven a buscarme, ven a insultarme y a arrancarme
cada tentativa de defensa personal que no sirve
para nada más que para alejarme de ti.
Ríete de mí, mírame, soy un imbécil.
Ni rimas ya pues la poesía comprende mi cantar.
Que más da que no lo aprecien y que califiquen
mi desnudo integral de basura y que critiquen
sin saber lo que hay detrás de este hablar
de mí sin saber a ciencia cierta el motivo que lo impulsa.
Al menos esto es más sincero que tu puta forma insulsa.
Mira como vives la vida que ellos quieren
mientras te sonríes. No, yo así no seré
aunque siga anclado a ese modo y
aunque me sea imposible saber como salir.
Me niego a decirme en un futuro que no viví
poniéndome mil y un excusas. Para ello he de escribir.
para decirme las verdades hasta sentirme avergonzado.
Hay demasiado y no me atrevo ni a sacarlo.
Quiero a mi ropaje para destrozarlo
o al menos para saber adecuarlo. Parado
me quedaré cuando Amor depare un nuevo para siempre,
oséase, una irracionalidad máxima,
la cual da sentido a la búsqueda del ánima.
Sigue buscando desde aquel 30 de septiembre.
Quizás la felicidad a la que aspiro esté equivocada
y me piense independiente, o al menos, algo ajeno
a su vía infectada y clásica, pero bueno,
sigo intentando encontrarla en esta sala
donde hay tanto ruido y tan poco silencio.
A veces no creo ni quiero creer en nada
más que en aquello que me da beneficio.
A veces no entiendo que es lo que me pasa.
No sé para que tanto deseo por mi parte
si al final terminaré, Alma, por apartarte.
Quizás merezca la mentira y sea mejor
que me la crea. Reducir el resplandor
que podría nacer de mis profundidades
es lo que hago y pese a que lo escribo
seguiré pasando menos tiempo vivo.
Quizás tema no estar en mis cabales
o no estar considerado como poseedor de ellos.
Tengo que tatuarme que sin arriesgarme
no podré salvarme y podría arrepentirme
de no haber sufrido para hacer salir lo bello
cada vez que pude. Puta mierda venida
de una insignificancia como yo. Querida
vida, perdóname por tanta ofensa.
Me siento indigno, espero que lo entiendas.
Ya rehuí la estética pero sigue la pretensión
de no decir ni una sola falsedad
para así limpiarme las manchas presenciadas.
He de recordar que el instante es decisión
y que no puedo salirme de tal norma pues es
parte de este juego que ansío comprender
aunque de otra impresión a causa de la superficie.
De verdad, lo siento, siento que este joder
constantemente gritado a la inmensidad de mí
ha servido, mínimamente para calmar
mi desasosiego interno una vez más.
No habrá salido, pero sigo aquí.
de una melodía que quizás no merezca.
Espero que sinceridad haga acto de presencia
para lograr mi histeria y mi revés, pues
no puede ser que la máscara portada
pueda confundirse entre lo real. No
puedo permitírselo y aún menos permitírmelo.
Necesito con urgencia una loca bocanada
de la dulce dureza que se esconde más allá
y que tan solo se deja ver al caer el telón.
Se trata de extraer con la palabra la verdad
e ignorar cualquier posible tentación.
El mundo ha de hacer como que calla para
poder escucharme de una vez por todas.
Ha de evidenciarse el muro que separa
mi persona de las suyas, es decir, de sus modas,
sus morales, sus visiones, etcétera.
Iluso de mí, también conduzco por su puta carretera,
y en el fondo temo desviarme, pese a que
cada destello de luz favorezca la creación de
una niebla que aún me hace diferente.
Observo mi vanidad, mi mentira y mis errores.
No tengas miedo Alma, saca lo que arde.
No tengas miedo de sumirte en sensaciones
y en recuerdos que sostienen lo que eres. Yo soy el primero
que mira cabizbajo a los ojos más sinceros. Me siento reo
de la misma cárcel que tú, pero estoy en otra celda.
Soy problema y no hay quien me resuelva.
No quiero ni puedo buscar el adornar lo escrito,
o mejor dicho, el adornarme. He sufrido y necesito
gritarte Alma para que me hagas sangrar sin piedad.
Oblígame a fijarme en el redentor mirar de verdad.
Ven a buscarme, ven a insultarme y a arrancarme
cada tentativa de defensa personal que no sirve
para nada más que para alejarme de ti.
Ríete de mí, mírame, soy un imbécil.
Ni rimas ya pues la poesía comprende mi cantar.
Que más da que no lo aprecien y que califiquen
mi desnudo integral de basura y que critiquen
sin saber lo que hay detrás de este hablar
de mí sin saber a ciencia cierta el motivo que lo impulsa.
Al menos esto es más sincero que tu puta forma insulsa.
Mira como vives la vida que ellos quieren
mientras te sonríes. No, yo así no seré
aunque siga anclado a ese modo y
aunque me sea imposible saber como salir.
Me niego a decirme en un futuro que no viví
poniéndome mil y un excusas. Para ello he de escribir.
para decirme las verdades hasta sentirme avergonzado.
Hay demasiado y no me atrevo ni a sacarlo.
Quiero a mi ropaje para destrozarlo
o al menos para saber adecuarlo. Parado
me quedaré cuando Amor depare un nuevo para siempre,
oséase, una irracionalidad máxima,
la cual da sentido a la búsqueda del ánima.
Sigue buscando desde aquel 30 de septiembre.
Quizás la felicidad a la que aspiro esté equivocada
y me piense independiente, o al menos, algo ajeno
a su vía infectada y clásica, pero bueno,
sigo intentando encontrarla en esta sala
donde hay tanto ruido y tan poco silencio.
A veces no creo ni quiero creer en nada
más que en aquello que me da beneficio.
A veces no entiendo que es lo que me pasa.
No sé para que tanto deseo por mi parte
si al final terminaré, Alma, por apartarte.
Quizás merezca la mentira y sea mejor
que me la crea. Reducir el resplandor
que podría nacer de mis profundidades
es lo que hago y pese a que lo escribo
seguiré pasando menos tiempo vivo.
Quizás tema no estar en mis cabales
o no estar considerado como poseedor de ellos.
Tengo que tatuarme que sin arriesgarme
no podré salvarme y podría arrepentirme
de no haber sufrido para hacer salir lo bello
cada vez que pude. Puta mierda venida
de una insignificancia como yo. Querida
vida, perdóname por tanta ofensa.
Me siento indigno, espero que lo entiendas.
Ya rehuí la estética pero sigue la pretensión
de no decir ni una sola falsedad
para así limpiarme las manchas presenciadas.
He de recordar que el instante es decisión
y que no puedo salirme de tal norma pues es
parte de este juego que ansío comprender
aunque de otra impresión a causa de la superficie.
De verdad, lo siento, siento que este joder
constantemente gritado a la inmensidad de mí
ha servido, mínimamente para calmar
mi desasosiego interno una vez más.
No habrá salido, pero sigo aquí.