MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
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Esta la rígida puerta abierta.
La soledad parecía urgida,
inmolando la llave de la vida
que respira un alma desierta.
Todo silencio me desconcierta,
esta sumisión es prohibida
en la mirada casi desfallecida,
donde veía una ortiga muerta.
Que nadie responda a mi oz,
pues he tajado este dolor,
sin que se escuche más mi voz.
Aquí muere todo este rencor,
que sentí uno tras otro, el atroz
deseo de un celador traidor.
Marianne.