Yo que ando por las noches en la humedad
de los árboles derrumbados, voy llena de
manchas amarillas que no terminan de ser mías.
Es el absurdo intento de un corazón frío
tratando de ser fogaje.
Miro al cielo, siento la lluvia.
Luego, miro al suelo, no hay piedras. Digo
no soy de aquí.
Buscando...