El dolor es pasajero,
decía mi segunda madre, afligida,
Quizás, consuelo para sus dolores mientras la lluvia caía, y dolía,
Sus ojos a través de los míos veían alba y ocaso
mientras los míos en los suyos palidecían,
Miraban y nada veían, fríos,
Como el alma de un verdugo que no conoce el...