La tarde caía en Sevilla
La tarde que caía
se llenaba de arrullos lentamente
del Betis que se oía
ser manso, dulcemente,
y muy claro era entonces, y sonriente.
No dejes de mirarme,
no dejes de pasar junto a mi puerta,
si vienes a buscarme
debieras estar cierta,
Sevilla, para ti, que estará...