Cementerios se desgarran desde el Cielo,
precipitándose como un aguacero
estrepitoso,
se diluyen dolorosamente
huesos y cuerpos resecos
sobre un desierto de asfalto,
florecerán de nuevo,
al amparo de un sol extraño...
ermitaño,
oculto en cuevas longevas,
que suavemente
entibiará sus pieles...