El cielo se cristalizó,
los ríos y los mares se reflejaron
sobre nuestras cabezas,
y ahora cuelgan como gigantografías abandonadas,
frágiles, a punto de desprenderse,
agitadas por huracanes que se levantan
desde ciudades submarinas;
hasta este precario cielo
llegaron a parar nuestras
caminatas y...