Cumplí lo que te dije y sin faltar,
sin promesas, tampoco juramentos,
y en el instante antes de marchar,
por la noche, te di mis pensamientos.
Y me vi en tu soneto, que oportuno,
me envolvía en sus versos uno a uno.
El aire de mi estancia fuera calmo,
resonando tu voz aún –¡muy clara!–,
y al...