Desnudando la culpa,
el atardecer logra develar su secreto,
entre las estrellas
su cara blanquecina
palidece a la quebrantada depresión,
por un instante la ha olvidado,
luna de mil soles,
deseo venerado entre divinidades,
ahora cautiva,
en las manos de un inocente,
tiempo partido,
glorifica...