Y siendo pesimista,
no puedo ser injusto,
¡enorme equilibrista,
y gran vate del alba!.
¡En tí van esos pájaros
que clavan en sus garras
las celestes amarras
con sus ojos de sueño!.
¡En tí brotan las casas
que ascienden a la luna,
pues no existe ninguna,
ni hay modo ya en su asaz
contorno de...