Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Llegaste andando sobre mis aguas
provocando movimientos tectónicos
que hicieron brotar un peñasco rocoso.
Tus vientos de esperanza
erosionaron su suelo.
Y acondicionaste su clima,
con tu alegría y constancia,
haciendo posible la vida.
¡Nunca lo olvidare!, fue tan corto que tengo en la punta de la lengua los detalles;
Era la luz del rojizo amanecer coloreando los campos y peinando la brisa
Un soneto compuesto en filas dobles y paralelas al horizonte
Era la plenitud y deliciosa sensación de estar completo
No arrojé las llaves...