Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
De empujones y codazos,
luchando con las hormigas de las horas.
Herrando en la frente del tiempo, tu enojo
y tus huellas narcisistas engrosadas de inseguridad.
Dispuestos a que la navaja de la realidad
de un tajo desmiembre sin cuidado
el corazón del niño aventurero
que un día guardo en el cofre de los recuerdos,
sus canicas cascadas por el uso en una sonrisa.
Por una casa de ventanales más amplios
y un jardín de ensueños
decoramos de cicatrices el orgullo.
Aprendemos estoicamente y sin deparo
a soportar la arrogancia atrevida del patrón
a celebrar el rancio humor de los poderoso
profanando nuestro rostro prostituido
con fingidas carcajadas de aceptación.
Sin olvidar
las impúdicas miradas de celos de los envidiosos
los que quisieran estar en tu lugar,
con más callejones oscuros que una Puta
en la zona roja de la vida
al criticar nuestra voluntad de chicle
moldeable y sin sabor.
Repetimos estribillos reflejados
en paredes planas de plasma
concebidos por mentes retorcidas
en cuartos oscuros
donde la dignidad de acuerdo
a los estudios del mercado,
baila o no, al son del dólar pétreo
para luego ser emulada
dicha propaganda, por los tontos comensales
como Vos y Yo
del mercadeo y la cortesana globalización.
Por falta de aire acondicionado en tu apartamento
y en busca de lo prometido en el comercial de la TV
corrés a la tienda del barrio, te agencias un seis
de cervezas importadas, que te prometen la brisa
y el confort de la playa.
Círculo cerrado: mercadeo y demanda.
¡Ah mengalito!
Juegan con tu inocencia y todavía te cobran el doble.
Vivís en competencia:
El que tenga el perro con más pulgas
y con tal que sean importadas
serias capaz de sacrificar
hasta la última gota de ilusión,
Una lástima viviente sos sin comprenderlo.
En la juventud, los Profesores radicales,
te vendieron embotellado, pasteurizado,
con sello de Marx o Lenin:
la maldita igualdad de clase,
profundamente hiriendo tu orgullo de chico plástico.
Como un pedo envalentonado
por el tufo y convencido
por haber leído un par de biografías
o manifiestos políticos
entre churros de marihuanas
sexo promiscuo y más marihuana
que los ideales y convicciones personales
se pueden adquirir como mercancía China
en la tienda de mercadeo barato.
¡Noventa y nueve centavos!
Al día siguiente, amaneciste emulando sueños ajenos
te corroyó el odio en contra del Imperialismo
la Iglesia Católica y la burguesía
te diste de golpes y latigazos en la espalda
para recordar con tu dolor aquilatado
en una cita de un libro
tu compromiso con los más desposeídos.
Hiciste un sancochado de tu armadura filosófica
juraste pleitesía, a la causa de los pobres,
el medio ambiente la capa de ozono
al sexo libre y algunas drogas necesaria para tu lucha.
¡Caballero de cruzadas y ensueños!
Quién te viera: Un hombre nuevo, masticable, fumable,
para ser evacuado o vaciado por un pedo con sabor a resaca
de realidad.
Hablaste pausado
renegaron tus palabras las viejas adiciones
y para mantener el orden del propósito
de tu existencia revolucionaria
repetiste hipnotizado pasajes
como si fueran citas Bíblicas
-de libros prohibidos, en países, con apellidos
temidos como
Franco, Khrushchev, Castro, Pinochet o un Somoza.
Y cuando menos lo esperabas
tus Santos y la Corte Celestial de Arcángeles
se resbalaron en una cáscara de realidad y mierda
dejando expuesto el velo de la corrupción en el suelo
donde se escondían dramáticamente las verdades
de tus héroes.
Después de todo, la excusa taimada, que son simples humanos
entes de carne y hueso como vos y yo, no me convencen.
El mundo, donde todos somos iguales
fue una artimaña
la realidad: “algunos son más igual, que otros”.*
A la mitad de tu vida la Internet
y los juegos de videos
te han sustituido como Padre y mentor.
Tus hijos no ocultan la nueva realidad.
Ni para defecar dejan de estar conectados.
Y Vos, no sabes qué hacer con Ella, la tecnología.
En casa, cada quien en su cuarto
masturbando la imaginación idiotizados
abriendo puertas que no deben ser abiertas
y cerrando toda posibilidad de reflejar
en una foto familiar
el pasado de una recuerdo que ya no existe
¡Momento Kodak!
¡Digan queso! ¡Queeeeeeso!
No sabe igual en español ¡Cheese!...
Después del trabajo
adormeces las emociones con vino tinto
y te quedas dormido en tu sofá favorito
babeando la rutina imprecisa
roncando sueños en parajes utópicos
donde todas estas anclas
cadenas y espinas te mantienen
en una caja de metal, sellada en los cuatro costados
limitando el bostezo de tu potencial creativo.
Y de pronto, tu mujer te da un empujón
justo cuando sentías que en la cuerda de pescar
se había enredado una ballena de ojos azules.
Te sobas los ojos con los puños de la realidad
y la mirada perdida
-no estas dormido ni despierto-
¡Qué mierda es esto! ¡Queeeso!
Y Ella, la mujer de tu realidad, te queda viendo
desliza una mirada de ternura
-como sólo Ella sabe hacer-
deposita un beso en tus labios reseco de soñar
y te dice quedito
¡Vamos a la cama mi amor! Insinuando mañas
aprendidas entre tus brazos.
El momento es un golpe sin aviso
comprendes que después de todo
tu realidad supera los sueños de muchos hombres.
No tuviste miedo a vivir y has vivido
en su esplendor la trama
que el destino te presento.
Hay sueños que son verdades
y verdades que se hacen sueño.
¡Buenas noches vida!
Mientras dibujas una sonrisa de complacencia.
*Animal Farm
Novella by George Orwell
luchando con las hormigas de las horas.
Herrando en la frente del tiempo, tu enojo
y tus huellas narcisistas engrosadas de inseguridad.
Dispuestos a que la navaja de la realidad
de un tajo desmiembre sin cuidado
el corazón del niño aventurero
que un día guardo en el cofre de los recuerdos,
sus canicas cascadas por el uso en una sonrisa.
Por una casa de ventanales más amplios
y un jardín de ensueños
decoramos de cicatrices el orgullo.
Aprendemos estoicamente y sin deparo
a soportar la arrogancia atrevida del patrón
a celebrar el rancio humor de los poderoso
profanando nuestro rostro prostituido
con fingidas carcajadas de aceptación.
Sin olvidar
las impúdicas miradas de celos de los envidiosos
los que quisieran estar en tu lugar,
con más callejones oscuros que una Puta
en la zona roja de la vida
al criticar nuestra voluntad de chicle
moldeable y sin sabor.
Repetimos estribillos reflejados
en paredes planas de plasma
concebidos por mentes retorcidas
en cuartos oscuros
donde la dignidad de acuerdo
a los estudios del mercado,
baila o no, al son del dólar pétreo
para luego ser emulada
dicha propaganda, por los tontos comensales
como Vos y Yo
del mercadeo y la cortesana globalización.
Por falta de aire acondicionado en tu apartamento
y en busca de lo prometido en el comercial de la TV
corrés a la tienda del barrio, te agencias un seis
de cervezas importadas, que te prometen la brisa
y el confort de la playa.
Círculo cerrado: mercadeo y demanda.
¡Ah mengalito!
Juegan con tu inocencia y todavía te cobran el doble.
Vivís en competencia:
El que tenga el perro con más pulgas
y con tal que sean importadas
serias capaz de sacrificar
hasta la última gota de ilusión,
Una lástima viviente sos sin comprenderlo.
En la juventud, los Profesores radicales,
te vendieron embotellado, pasteurizado,
con sello de Marx o Lenin:
la maldita igualdad de clase,
profundamente hiriendo tu orgullo de chico plástico.
Como un pedo envalentonado
por el tufo y convencido
por haber leído un par de biografías
o manifiestos políticos
entre churros de marihuanas
sexo promiscuo y más marihuana
que los ideales y convicciones personales
se pueden adquirir como mercancía China
en la tienda de mercadeo barato.
¡Noventa y nueve centavos!
Al día siguiente, amaneciste emulando sueños ajenos
te corroyó el odio en contra del Imperialismo
la Iglesia Católica y la burguesía
te diste de golpes y latigazos en la espalda
para recordar con tu dolor aquilatado
en una cita de un libro
tu compromiso con los más desposeídos.
Hiciste un sancochado de tu armadura filosófica
juraste pleitesía, a la causa de los pobres,
el medio ambiente la capa de ozono
al sexo libre y algunas drogas necesaria para tu lucha.
¡Caballero de cruzadas y ensueños!
Quién te viera: Un hombre nuevo, masticable, fumable,
para ser evacuado o vaciado por un pedo con sabor a resaca
de realidad.
Hablaste pausado
renegaron tus palabras las viejas adiciones
y para mantener el orden del propósito
de tu existencia revolucionaria
repetiste hipnotizado pasajes
como si fueran citas Bíblicas
-de libros prohibidos, en países, con apellidos
temidos como
Franco, Khrushchev, Castro, Pinochet o un Somoza.
Y cuando menos lo esperabas
tus Santos y la Corte Celestial de Arcángeles
se resbalaron en una cáscara de realidad y mierda
dejando expuesto el velo de la corrupción en el suelo
donde se escondían dramáticamente las verdades
de tus héroes.
Después de todo, la excusa taimada, que son simples humanos
entes de carne y hueso como vos y yo, no me convencen.
El mundo, donde todos somos iguales
fue una artimaña
la realidad: “algunos son más igual, que otros”.*
A la mitad de tu vida la Internet
y los juegos de videos
te han sustituido como Padre y mentor.
Tus hijos no ocultan la nueva realidad.
Ni para defecar dejan de estar conectados.
Y Vos, no sabes qué hacer con Ella, la tecnología.
En casa, cada quien en su cuarto
masturbando la imaginación idiotizados
abriendo puertas que no deben ser abiertas
y cerrando toda posibilidad de reflejar
en una foto familiar
el pasado de una recuerdo que ya no existe
¡Momento Kodak!
¡Digan queso! ¡Queeeeeeso!
No sabe igual en español ¡Cheese!...
Después del trabajo
adormeces las emociones con vino tinto
y te quedas dormido en tu sofá favorito
babeando la rutina imprecisa
roncando sueños en parajes utópicos
donde todas estas anclas
cadenas y espinas te mantienen
en una caja de metal, sellada en los cuatro costados
limitando el bostezo de tu potencial creativo.
Y de pronto, tu mujer te da un empujón
justo cuando sentías que en la cuerda de pescar
se había enredado una ballena de ojos azules.
Te sobas los ojos con los puños de la realidad
y la mirada perdida
-no estas dormido ni despierto-
¡Qué mierda es esto! ¡Queeeso!
Y Ella, la mujer de tu realidad, te queda viendo
desliza una mirada de ternura
-como sólo Ella sabe hacer-
deposita un beso en tus labios reseco de soñar
y te dice quedito
¡Vamos a la cama mi amor! Insinuando mañas
aprendidas entre tus brazos.
El momento es un golpe sin aviso
comprendes que después de todo
tu realidad supera los sueños de muchos hombres.
No tuviste miedo a vivir y has vivido
en su esplendor la trama
que el destino te presento.
Hay sueños que son verdades
y verdades que se hacen sueño.
¡Buenas noches vida!
Mientras dibujas una sonrisa de complacencia.
*Animal Farm
Novella by George Orwell
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