Y aprendí
en esta pandemia
aún con miopía
a mirar desde adentro
a los árboles
con su angustia
y sociego eterno.
A celebrar
un poco más
la vida
que a tropiezos
a veces me despierta
de mi siesta los domingos.
De las despedidas
a mirarlas con ternura
y desde mi columpio matutino
de nubes traviesas
a respirarte a tí
pequeño colibríe encantador.
Hay respuestas
que no necesitan
ser mensaje escrito
y hay miradas
de distancias prófugas
que desean llegar
a su iris final.
Luces
que aún con el viento
no se apagan
como esta
vela que cuido
con tanto amor.
Existes
porque así lo permito
porque en este pedazo
de alma
me habita tu voz.
Y soy simplemente
esta mujer
marina
retazo de alga que se vacía
en la rompiente
de alguna ola
repentina
ola
de un mar que sólo
yo conozco.
Julio/2020
en esta pandemia
aún con miopía
a mirar desde adentro
a los árboles
con su angustia
y sociego eterno.
A celebrar
un poco más
la vida
que a tropiezos
a veces me despierta
de mi siesta los domingos.
De las despedidas
a mirarlas con ternura
y desde mi columpio matutino
de nubes traviesas
a respirarte a tí
pequeño colibríe encantador.
Hay respuestas
que no necesitan
ser mensaje escrito
y hay miradas
de distancias prófugas
que desean llegar
a su iris final.
Luces
que aún con el viento
no se apagan
como esta
vela que cuido
con tanto amor.
Existes
porque así lo permito
porque en este pedazo
de alma
me habita tu voz.
Y soy simplemente
esta mujer
marina
retazo de alga que se vacía
en la rompiente
de alguna ola
repentina
ola
de un mar que sólo
yo conozco.
Julio/2020