Luis de Pablos
Poeta veterano en el Portal
Me atalayo en lo ajeno
y huyo de mis cosas
buscando la dulzura
-el dolor que no duele-
y me invento palabras
para nombrar lo nombrado.
Innumerables y solas
palabras soñadas
para decirte: Te amo,
eludiendo a la nada.
Cuando sé que me muero.
Que tú mueres ahora
cuando miro en tus ojos
el brillo de los míos
enamorados y solos.
Me acojo a sagrado
cuando digo tu nombre
y me salvo del miedo.
De ese miedo inmenso
a esa antigua palabra
que nombra el todo
negándolo todo.
Palabras, palabras,
cuando sé que me muero
y que tú, también mueres ahora,
cuando escribo estas pocas palabras
tan cerca de la nada,
tan peligrosamente
cerca del silencio.
Porque ya he dicho
tantas cosas,
he escrito tantas palabras
que tengo miedo
a quedarme callado,
a quedarme en silencio,
en el silencio más caro.
y huyo de mis cosas
buscando la dulzura
-el dolor que no duele-
y me invento palabras
para nombrar lo nombrado.
Innumerables y solas
palabras soñadas
para decirte: Te amo,
eludiendo a la nada.
Cuando sé que me muero.
Que tú mueres ahora
cuando miro en tus ojos
el brillo de los míos
enamorados y solos.
Me acojo a sagrado
cuando digo tu nombre
y me salvo del miedo.
De ese miedo inmenso
a esa antigua palabra
que nombra el todo
negándolo todo.
Palabras, palabras,
cuando sé que me muero
y que tú, también mueres ahora,
cuando escribo estas pocas palabras
tan cerca de la nada,
tan peligrosamente
cerca del silencio.
Porque ya he dicho
tantas cosas,
he escrito tantas palabras
que tengo miedo
a quedarme callado,
a quedarme en silencio,
en el silencio más caro.