GLAVIANA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me siento en el extremo...
Contemplo el despeñadero,
y es el infinito, ansia que
mi aliento plagado de hastìo,
sazona con esa sapidez
propia de espejismos
que ilusionan, reflejando
ese segundo que aquieta,
cuando en ese rebote
fulgurante y cautivador
del insconsciente,
me convida a un mar
que es etèreo, sin marejada,
pero con la calma
de aquel cautiverio propio
de un pequeño estanque...
Y yo MIENTRAS, recuerdo
como anhelo mar abierto
que me eleve, que me hunda,
que me lleve, que me deje,
pero siempre en libertad
Contemplo el despeñadero,
y es el infinito, ansia que
mi aliento plagado de hastìo,
sazona con esa sapidez
propia de espejismos
que ilusionan, reflejando
ese segundo que aquieta,
cuando en ese rebote
fulgurante y cautivador
del insconsciente,
me convida a un mar
que es etèreo, sin marejada,
pero con la calma
de aquel cautiverio propio
de un pequeño estanque...
Y yo MIENTRAS, recuerdo
como anhelo mar abierto
que me eleve, que me hunda,
que me lleve, que me deje,
pero siempre en libertad
Última edición: