Vital
Poeta veterano en el portal
¿Me quiere?
¡No me quiere!
¿Me quiere?
¡No me quiere!
¡Joooo. Pobrecita margarita!
Blanca y amarilla
¿Qué culpa tiene ella de mi penita?
Y le pegó con saliva de nuevo una a una sus orejitas
iluminando su rostro,
al unir su frágil tallo con nuevas pajitas.
Entonces la margarita le mostró su secreto
sonriendo a la niña:
¡Espejo de sol soy en mí corazón de oro!
No te preocupees por mis reflejos de luna,
pues las autenticas flores de mi carita,
aún diminutas,
crean mi dorado corazón de Margarita?
Satisfecha la niña tiró de la última orejita.
con la ilusión encendida
en su cara de enamoradita.
¿Me quiere, no me quiere?
¿Me quiere?
¡Sí, me quiere!
¡Oh, gracias Margarita!
¡No me quiere!
¿Me quiere?
¡No me quiere!
¡Joooo. Pobrecita margarita!
Blanca y amarilla
¿Qué culpa tiene ella de mi penita?
Y le pegó con saliva de nuevo una a una sus orejitas
iluminando su rostro,
al unir su frágil tallo con nuevas pajitas.
Entonces la margarita le mostró su secreto
sonriendo a la niña:
¡Espejo de sol soy en mí corazón de oro!
No te preocupees por mis reflejos de luna,
pues las autenticas flores de mi carita,
aún diminutas,
crean mi dorado corazón de Margarita?
Satisfecha la niña tiró de la última orejita.
con la ilusión encendida
en su cara de enamoradita.
¿Me quiere, no me quiere?
¿Me quiere?
¡Sí, me quiere!
¡Oh, gracias Margarita!
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