Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
No guardaba perdón en el alma
fue el dolor devastando con saña
cada aliento, cada deseo,
cada latido, cada sueño…
Busqué en los rincones perdidos
por si algo de esperanza todavía
aleteaba a oscuras como la polilla,
ansía abrazar la luz encendida.
Polvo y sombras, vidrios rotos,
rosas ajadas, lágrimas rancias…
el desván se abre y contemplas
tu caja de Pandora repleta
de horas fracasadas, muertas
a manos de la realidad
que cruelmente te despierta
clavando tus párpados a la frente.
Arañas con furia el espejo
que devuelve desnudez y frío
y con las uñas quebradas
y el reflejo malherido
te refugias bajo los pliegues
que la noche ofrece,
revisas tu baraja sin triunfos
y marcas con sangre,
las cartas que aún resten.
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