Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se extingue la luz de alabastro
en el poniente de los cielos,
céfiro altar de cirros ardiendo
reflejado en vidrio de asfalto.
Las pupilas, revestidas en brea,
abren el telón de mis pestañas.
El ángelus invernal se quiebra;
de claveles estallando su alma.
En salmuera remojas la espera
del balanceo del sol y la luna
y a Dios, en tus páramos rezas,
porque este marzo se consuma.
Aferrada a la tierra sueñas
con dejar tus ojos prendidos
en campos reventados de lirios,
roja amapola y blanca azucena.
Eres tú; mi nueva primavera,
la que primorosa me encelas
empalando con juncos tristeza
y enterrándola luego en verbena.
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