• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

MarcosR — Blog

MarcosR
MarcosR — Blog
27 entradas · 2398 visitas
· 1 comentarios · ♥ 2
Me harté de los domingos,
de las novelas negras,
de las tardes de fútbol,
del tema del verano,
de las series de Netflix.
Me harté de las veredas
llenas de funcionarios grises y apurados,
del ruido insoportable de las avenidas cuando se va la tarde.
Me harté de las noticias
que vomitan las radios,
de las repeticiones del asunto del día
que es el mismo de siempre,
alguna distracción mal ensayada
que se comentará luego
en cientos de oficinas.
Me harté de los devotos
entusiastas del cielo
que quieren convencerme
de que luego de esto
comenzará la dicha.
Me cansé de los místicos
rechonchos de hamburguesas,
de las clases virtuales
para activar los chakras.
De los iluminados
ávidos de tutoriales
que todo lo comprenden
y para todo tienen la receta perfecta
para aliviar el alma.
Me harté de los discursos
de los economistas
de la meritocracia,
que nos hacen creer
que no hay nada de malo
en que unos pocos tipos
acumulen millones
pues ellos se esforzaron
y entonces lo merecen,
sin embargo los pobres
nacidos entre pobres
seguirán siendo pobres
por más trabajo que hagan
porque siempre algo falta.
Me harté de las aduanas
repletas de uniformes,
de que me abran el bolso
con aires de sospecha,
mientras por la otra puerta
la merca ingresa libre
sin revisión ni escáner
con sello diplomático.
Me cansé de los yankees
tapados de cañones
y de comida rápida,
inventando razones
para deshidratarnos
de todo lo que engullen,
me harté de sus lacayos
de este lado del mundo,
que firman los acuerdos
secretos,
que habilitan la estafa.
También estoy cansado
de que a cualquiera acusen
de ser antisemita
por pensar que es un crimen
brutal y despiadado
matar miles de niños palestinos en Gaza.

Me harté de este vacío
suspendido en el tiempo
que no cambia de página
y ronda por la casa
buscando en la basura
aquello que se ha ido.
Me harté de las empanadas,
recalentadas de antes de ayer
encima de la mesa,
de este olor a ceniza humedecida
y a whisky malo
que viene de la almohada.
De las manchas de humedad en la pared,
y hasta en el techo,
del piso sin barrer de la cocina,
de la persiana rota
cerrada hace semanas.
De que toquen la puerta
cuando quiero estar solo,
de que quieran decirme
aquello que no saben.

Ya todo pasará,
han dicho en el semáforo.

Mientras tanto aquí dentro
las horas se desangran
fuera de las botellas
hasta la madrugada...

Y de verme al espejo
que nunca se contenta
ni aunque me haya afeitado
y me lave la cara,
también estoy cansado.
Ser
· 2 comentarios · ♥ 4
Tal vez no sea más que un soplo
que llega desde lejos,
y pasa inevitable
por dentro de los huesos,
y nos lleva en sus hombros
huyendo por el tiempo.
Como un último aliento
que no quiere extinguirse,
o un pequeño fragmento
del viento del origen
andando vagabundo
por los barrios del cielo,
reciclando moléculas
en viaje enloquecido.
Tan raudo como un llanto,
que de súbito estalla
ante cualquier espejo
que nos muestre el destino.
Como un último beso
urgente y desgarrado
en plena despedida
que no quiere soltarse,
mientras cierra los ojos
tan fuerte como puede,
para apagar al mundo
que empuja su carrera
tocando la campana
del tiempo que se marcha
sin mirar al costado,
sin hacer una tregua.

Quizá tenga un sentido,
esto de ser, aquí, ahora,
este montón de ojos,
de pelos y de sueños,
de llantos y latidos
camino hacia la nada,
otra vez a ser tierra,
argamasa de pasos
para un nuevo camino,
para un mismo destino,
fatal, inevitable.
Quizá tenga un sentido
esto de ser,
cuando se pudo no haber sido...

Ay amor!
Qué bueno que llegaste!
Abrázame bien fuerte
que tengo el alma helada,
y ya nunca me sueltes,
que no quiero perderte ni perderme,
en esta sombra oscura
que todo se lo traga.
· 0 comentarios · ♥ 1
Escucha Al cabo y al fin de MarcosR en #SoundCloud
https://on.soundcloud.com/HvzQR


Si le digo que me callo,
para que crea
que a veces,
me olvido de evocarla.
Para que me recuerde,
que tanto abismo entra y sale,
por la puerta de atrás
de la caricia.
Y yo soy este niño
que la mira,
en la ventana que da al ahora,
que la ve jugando,
corriendo
con los pies en la llovizna.
Hermosa como siempre.
Lejana como nunca.
Y es tan triste,
a veces,
saberla allá lejos,
y acá yo
masticando distancia.
Al fin y al cabo
¿Dónde está la esperanza?
¿Dónde estará lo cierto?
Pregunto
y no responde.
Se esconde, creo,
detrás de una palabra
que no sé pronunciar.


Lo cierto
es que despierto,
y hasta acá
nadie ha venido.
Ya es tarde.
No hay nadie a quien hablar.
Nadie ha venido,
sólo la soledad.
Después fue la verdad,
sutil quimera,
que me mostró los versos
que faltan desangrar.
Compañera
no tema de mi canto,
un tanto gris,
austral.
Tal vez porque comprendo,
ahora,
sin las luces aquellas,
que al fin y al cabo todo,
desde el mar a las sierras,
todo fue soledad.
Si le cuento de aquello
que ya sabe:
la honra de quererla,
la ribera oriental
que la presiente,
el más alto color,
la más bella rompiente.
Es para que comprenda
que el más grandioso Amor,
también llora su suerte,
cuando a veces la vida,
o los asambleístas,
van cortando los puentes.
Si me voy alguna vez
a oscuras y en silencio,
no crea que descreo
de todo lo que amo,
porque no he sido
más que soledad;
Y esta sonrisa
que con prisa la busca
en este ventanal
que da a la espera.


Ahora,
será la primavera
el último antifaz que nos descubra.
· 1 comentarios · ♥ 2

En la madrugada espío
afuera de los galpones,
te busco por los rincones
y también por el baldío.
La puerta aunque haga frío
por si vuelves no la cierro.
Y en esta canción encierro
toda la ausencia que dejas.
¿Adónde te fuiste Orejas?,
con ese nombre de perro.

Buscando en el campo abierto
cualquier señal de tu rumbo,
yo siento que me derrumbo
y en las noches me despierto.
Hoy mi vida es un desierto
que carece de sentido,
el corazón está herido
porque no movés la cola,
y la casa está más sola
si no se oye tu ladrido.

Orejas mi perro amigo
siempre fiel hasta la muerte,
que dura será mi suerte
sin tenerte aquí conmigo.
Por si andas buscando abrigo
en el invierno del cielo,
yo te dejo aquí en el suelo
la manta en la que dormías.
¡Si me habrás dado alegrías!,
que hoy ya no encuentro consuelo.


Es tiempo de despedirte
y el corazón se entristece,
la vista se me humedece
y hasta me parece oírte.
No tengo más que decirte
que nunca serás olvido,
debo aceptar que te has ido
corriendo para otro mundo.
No olvidaré ni un segundo
todo lo que hemos vivido.
· 0 comentarios · ♥ 1
Necesario lo escribo,
el silencio y el polvo
que recorro mil veces
para irme perdonando,
recitando, caminando,
sin poder detenerme.
Dejándome vivir sin obsesiones,
respirando colores,
gamas, destellos,
de una mágica danza
en un portal eterno,
en un acantilado
al lado del abismo,
al ladito del cielo.

Necesario lo escribo,
y otra vez te descuento,
te cuento para siempre,
te resto de las cosas,
y nos hago camino,
solamente camino.
· 2 comentarios · ♥ 3
Cuando Maca lo escribe
el verso se emociona,
se sumerge en penumbras
y fluye como un río
que todo se lo arrasa.

Cuando Maca lo escribe.
Se suspende el aliento.
Se afilan los sentidos.
El pulso se detiene.
Los relojes aguardan...

Cuando Maca lo escribe,
el verso es escenario.
Se anuda la garganta.
Y el alma se estremece.
Y la vista se empaña.

Cuando Maca lo escribe
el verso la acompaña
y ahuyenta soledades,
inundando de tinta
los campos de las páginas.
· 2 comentarios · ♥ 3

Escucha Sudestada de MarcosR en #SoundCloud
https://on.soundcloud.com/y3T6x


MarcosR
Riolita

En esta noche aguda, inabarcable,
me dejo naufragar en soledades
robándole unos versos a la luna.
En busca de un encuentro consagrado
a perderse en el rastro de las dunas.
Tal vez el horizonte se haga huella
y emerja en las entrañas de la noche
el eco con que sueña mi tristeza.


El eco con que sueña y solo eso,
borrasca de represas y de embalses.

¿Qué traman, sino versos, los frugales
destellos del otoño en mi ventana?

Es parte del hallazgo este regreso
a casa, ese otro exilio, llave en mano.


Se desploman los párpados del tiempo
en torno de una hoguera peregrina,
y en silencio se elevan melancólicos
los mapas que atesoran los desiertos.

Supimos ver un faro, y a su sombra,
fue más escandalosa la templanza.


Si fuera solamente vanagloria
el humo cuando queman las palabras
que escribo con arena o que disfrazo
que suenan carrasposas o pulidas
por piedras cuando el río se desborda.

Tan pronto memorizo su alfabeto
¡qué goce deprimente y majestuoso!
Incluso sus arpegios miserables
levantan polvareda estando quietos.


Sarcásticos los días se debaten
entre la trama vacua y el delirio.
Entusiastas del odio y de la fuerza
se arrojan como bestias a las calles.

El tiempo se nos pierde entre bostezos.
Se roban las palabras los estantes,
se ordenan los deberes, se contienen
en plácidos estanques vigilados.

Se archivan los combates, se someten,
los puños apretados se relajan.
En intentos fugaces y anodinos
se agotan voluntades socavadas.


Y es casi un atropello la ternura
un fraude un mal negocio la simpleza
su golpe de abanico es sudestada
y causa de degüello a pleno día.
Por eso no abandono el estropajo,
la mezcla de suburbio y elegancia,
mestizo voy silbando atrocidades,
y apuesto lo que tengo en infortunios.


Tal vez el mandamiento confabula
silencios al servicio de las máquinas.
¿Qué buscan los gentiles argumentos
en sendas de orfandades diseñadas?
Hay voces que se apagan ferozmente,
ausencias que retumban en la espalda.

El músculo del fuego no reposa
y apunta desde oscuros candelabros.
De balas están hechas las coronas,
las torres del poder, los campanarios.
Adustos celadores endiosados
castigan sin piedad al insurrecto
trepados a un altar de plomo y sangre.


Brillantes alfileres como llaves
ceñidas al pañuelo casi antorchas
perforan la pared, su medianía
tiene algo de rosal y algo de espina.

En busca de adjetivos forcejeo
las puertas los herrajes del ocaso.
Me gusta la poesía cuando mueve
la cola como un perro entre las moscas.

Su grave liviandad no es otra cosa
que un pájaro encerrado en la ventisca.


Eclipsadas de amnesia y de sombreros
las coplas se deslizan por el aire
y aguardan a la vera del camino
huyendo del sopor de los estantes.
Se mecen cobijando cercanías
asidas al abrazo de la noche,
brotando desde el fondo de sus páginas.

Hacia el mar va la voz y la corriente,
el remanso también, inevitable.
Todo lo que ayer fue, se fue añorando.
Nada escapa a las barcas cenitales
Contratiempo del verso, la estocada.


Su métrica iracunda deja estelas.
Y admiro el sortilegio mientras dura.
Un barco de papel en la tormenta.
· 4 comentarios · ♥ 1
Nadie lo sabe.
Nadie lo duda.
¿Acaso si desnudamosesta noche
podremos navegarnos?
¡Qué no se agoten los dedos
en las teclas!
¡Qué no se mueran mis labios
en tu viento!
¡Qué no nos venzan los barrotes!
¡El papel cuadriculado!
¡Las calculadoras!
¡Qué no nos venzan los diplomas!
¡Las ofertas!
¡Las definiciones!
¡Qué no nos venzan las mentiras!
¡Qué no nos venzan!
¡Qué no puedan dolernos!
¡Qué no puedan!

Tan sólo porque el viento
nos anuncia la lluvia,
las tardes no son tristes
cuando tocas mi oído.
Y soy cabo de un faro.
Y a veces soy velero.
Y me vuelvo a nombrarte.
Y soy poeta de asombros.
Cronista de señales.
Profeta de mi mismo.
Porque soy agua y aire.
Porque soy trigo.
Porque soy muelle,
a veces,
esperando...

¿Acaso si navegamos esta noche
podremos desnudarnos?
Nadie lo sabe.
Nadie lo duda.
Pero volamos...
· 2 comentarios · ♥ 2
El mundo duerme,
pero la noche no descansa.

La crueldad
de las horas nocturnas,
se debaten sinuosas,
sobre los herrumbrados
cascabeles frenéticos,
de las bellas princesas
que caminan la cuadra.
Entre los callejones
deshabitados de señoras,
poblados de maridos,
con billeteras gordas,
y vientres pronunciados.
El trágico momento
en que la luz se devuelve,
al errante infinito,
que todo se lo traga,
y nada es lo que era.
Las bestias de la noche
se acuestan con fantasmas,
y enumeran fracasos
colgados a la espalda.
Abandonados al hechizo
de las polleras cortas
y las medias de nylon.
Los cerdos animales
del asfalto más turbio,
bajan de sus rutinas,
masturbando las sombras,
heladas,
del pasado anacrónico,
violento, destemplado,
de las almas en pena
que vagan por la esquina.
Alejadas del rumbo,
de las grandes señoras,
sepultadas en humo.
Carcomidos sus huesos,
en sudor lacrimógeno,
en risas fantasmales
y narcóticas,
estremecen la noche,
y arrugan la esperanza.
En oscuros rincones,
sus caras enmohecidas
de tristeza y destierro,
susurran al oído
el precio de sus cuerpos.
Princesas de alquiler de los señores.
Al dorso de la luz de la mentira,
las verdades
son piedras sin corona
arrojadas al mundo
de las buenas costumbres.
Pequeños universos desteñidos
de escarcha y de silencio,
en esta amnesia provocada
en los turbios salones
de la doble moral
que nos gobierna.
Me hundo en las penumbras
de esta noche sinuosa,
de alcohol y nicotina,
para escribirle un verso
a las bellas princesas,
que vagan por la esquina.
· 3 comentarios · ♥ 3
Nunca pude reponerme de los barullos.
Me dejan agotado, sin aire,
deshidratado.
Tanta palabrería "al cuete".
Tanto bla bla bla sin "ton ni son".
Pobrecitas las palabras,
maltratadas,
arrojadas al aire así nomás,
para que se choquen
unas con otras
en un zumbido insoportable.
Parece que fueran hojas o cáscaras
que han quedado flotando,
perdidas,
en un murmullo estéril.
Naufragando en una densa niebla
sin memoria.
Muertas de olvido.

Yo trato de salirme del paso
y ser un fugitivo.
A veces me parezco a Jean Valjean
huyendo por las sombras,
pero vienen y embisten,
y busco un escondite solitario
donde ponerme a salvo...

¿Qué dices cuando hablas?

El barullo imperante
recortó las palabras
y las dejó solitas,
amontonadas y sin sentido...

Así la gente.
· 2 comentarios · ♥ 5
Es esta mi distancia,
ser un náufrago atroz
de este sendero ciego,
donde el silencio brota
en cada amor ausente,
en cada despedida.

Como una flecha avanzo
hasta la soledad
de este vano momento,
que se aleja invencible.

Epitafio sombrío.

Yo quise sonreír.
Por Dios que quise!
Encontrar la salida
a esta condena inapelable.
Escapar del reloj,
cerrar el paso, el hueco,
por donde se nos marchan
las horas y los días...

Inevitable desventura.

Sólo tu abrazo
puede templar el aire
en esta aguda angustia
que todo se lo traga...
· 0 comentarios · ♥ 4
Altura de los pasos
que sostienen las cumbres.
Flores devueltas
a la mar de los años.
Más acá de la fe.
Más allá de la prisa.
De la intensión fugaz
de escaparnos de todo,
y correr…
Más acá del saber.
La palabra cuestiona
los versos que no escribo
por falta de paisajes.
¿Por falta de mensajes?
A veces,
el silencio enamora.
La verdad que no vemos,
permanece convicta,
en la prisión de arena
que se tragó este mundo,
que hoy es puro cemento,
y sangre,
y mañana mentira.

Yo camino, latente,
la vuelta a los misterios
de los monasterios y las ruinas.
La vida se mudó
hasta la belleza inderrumbable
del acontecer.
Las maletas se quedaron atrás,
ya sin mirada,
detenidas,
sin dueño.
El horizonte advierte
los caminos cruzados,
sueltos,
en los brazos del alma.
Despertando los puertos
de nuestros corazones.
Encendiendo los faros.

Hoy al borde del lápiz,
se encierran los recuerdos
entre cuatro paredes,
que son puestas en venta.
Marchamos como moscas
al final de los tiempos.
La historia o lo que sea,
nos pisa los talones,
y no nos damos cuenta.
· 0 comentarios · ♥ 3
Encendí un tabaco
como en los viejos tiempos.
Yo nada más quería
colgarme al universo.
Errante presente,
canción y sable.
Estupor de las olas que brillan
en la noche del océano.
Luna de marzo.
Sutil y peligrosa.
Ya vimos una grieta en el tiempo.
Debemos derramarnos
fugaces y livianos.
Y pasa la cañada
como una lágrima
hasta la sal.
Cada mañana
despierto los sueños,
las almas, los nombres
que no me conocen
y me buscaban.
Hoy puedo morirme
desaparecido.
Para buscarme el alba.
Como una grieta el poeta.
Como una vela.
Sólo quiero ser este hoy
que mañana es memoria.
Luna de marzo.
La cañada es un pueblo
y la luna
como una espuma
como viajeros que son flamas
que corren hasta el fuego.
Por eso existen los desiertos
con huesos de guerreros.
Un misterio la pluma,
un pedazo la luna.
La total soledad de una maravilla.
Sólo queda un aliento para dar
y es este.
Impecable es el viento,
la verdad,
los fantasmas que nos abarcan,
los faros del otoño.
Ojalá que los crepúsculos
no te esperen
como te esperan
mis palabras.
Yo perdería ante las fogatas.
Saludando me despido.
Así son las cosas.
Sólo sé que la tristeza
me bastó para reír.


Creación compartida
Riolita - MarcosR
(febrero 2006)
· 0 comentarios · ♥ 3
¿Será posible entretejer un verso
con las hojas caducas del destino?
Un canto para el barro del camino
que se haga portavoz de lo diverso.

Si el rumbo está marcado en el reverso,
el comienzo es un canto que adivino.
¿Por qué ha de ser solemne nuestro trino
si somos finitud del universo?

Si pensar en un canto que nos cante
con todas las miserias que callamos
pareciera ser menos elegante.

¿De qué vale la altura que buscamos,
si el tiempo nos devora a cada instante
y en un pozo a los huesos enterramos?
· 0 comentarios · ♥ 3
¿Será que mi destino sea este sendero
lleno de copas rotas?

Al otro lado del río de los infieles
existe un gran panal.
La mentira tiene manos de obrera
y delirios de reina.

Al oriente del río se vislumbra un valle,
lleno de tréboles escarchados,
por las lágrimas de los que sufrimos.

Quise salvarme.
Vi la montaña.
Pinté con mi sangre
las punzantes lágrimas de cristal.

Sufrí el olvido.
Y más que eso, sufrí el recuerdo.
Lloré por mí.

Una estrella se enciende.
Me habla.
Una estrella se apaga.

Comprendo que soy eterno.

Comienzo a escalar
y al llegar a la cima
hay una cruz,
y una lápida con mi nombre.




Creación compartida
MarcosR - Riolita
(Octubre 2001)​
· 0 comentarios · ♥ 2
¡Oh noche!
Palacio de los solitarios.
Cueva del náufrago.
Fruta oscura del taciturno.
Una bocina a lo lejos
me dice que estoy solo.


Y en lo alto la luna,
esa otra reina,
obliga a este vasallo a contemplarla,
sin más recompensa que la melancolía.


La noche es el hogar de los iluminados
y el infierno de los cobardes.


Mi Fe descalza caminó en tu rumbo.
Alguna vez lancé mis flechas de humo
hacia tu corazón siempre escondido.


Vuelo de gorrión muerto.
Canción de cuna.
¡Oh noche!
Nido de ángeles.
Tus senderos callan los pasos.
Destinada a morir
por el sol de los mediocres.
Envuelto en lágrimas cierro la puerta.




Creación compartida
MarcosR - Riolita
(Octubre 2001)
· 1 comentarios · ♥ 5
¿Alguna vez escuchaste la música de la soledad,
la canción del pájaro invisible,
la quietud de un lago donde todo pasa?
Algo se mueve.
Algo se acerca.
Algo muere.

La soledad está llena de cosas
que alguna vez sonrieron.
Camino sobre cadáveres.
Un caminante pasa.
Me observa.
Muere.

Mujer que estas lejos,
escucha estas palabras
que me salen con sombras.
Si estuvieras aquí,
te olvidaría de repente.
Quédate lejos,
para amarte toda
mi absurda vida.
Sólo el silencio.
Sólo la noche en plena tarde.
Sólo el humo que te dibuja.
Un ángel pasa.
Lo observo.
Muero.


Creación compartida
MarcosR - Riolita
(Octubre 2001)​
· 0 comentarios · ♥ 3
En la barranca cantan los grillos
todas las noches.
Yo creo que le cantan al río,
percibo sus vibrantes clarines
entonados a toda garganta
enredarse en la base sonora
de las olas del Plata...

La barranca es un himno,
es un canto de grillos.
Estamos en su tierra
y es bueno recordarlo.



Ver el archivos adjunto 59900
· 0 comentarios · ♥ 3
La ausencia
es una espina invisible
de una planta cercana.
· 0 comentarios · ♥ 2
Debajo de las ruinas
del mundo devastado.
Arrastran los reptiles
una vieja corona,
hasta un sucio sillón
abandonado...
Atrás
Arriba