Todo este escarpado trajín
se hace clavos en los ojos,
como dulce de lejía para el postre,
después de cenar escorpiones
Este Valle de espinas, donde la vida
se quiebra en tres
Y la noche se tupe de lamentos
mientras nos esforzamos
a lo sumo por complacer
al sistema,
por no ir contra la
corriente de un
río atestado de cocodrilos
y pirañas
Quedarse en la cama es peor,
nos duelen los huesos,
como si el colchón nos pateara
las espaldas, justo despues
de darnos un descanso.
Pasar la noche bajo las piedras, escondido como hermitaño intolerante a la actualidad,
donde se mira solo adelante,
como caballos con visera.