Fueron pequeños movimientos,
¡mariposas!
¡rosas!
¡viento!
Fue libertad encerrada
en el estomago de un hambriento.
El amor a presión continuó,
se convirtió en mi cuerpo,
y cuando por vil verdad murió,
se desmorono con el tiempo.
El viento fue testigo
que mi cuerpo fue amor
cuando vivo se encontraba,
flores dulces,
miel, sabor...
Y el viento fue un cauce
de mis sentimientos en vapor,
flores muertas,
mariposas,
que sin alas cayeron al sol.
Voló mi cuerpo,
esfumase mi amor.
¡mariposas!
¡rosas!
¡viento!
Fue libertad encerrada
en el estomago de un hambriento.
El amor a presión continuó,
se convirtió en mi cuerpo,
y cuando por vil verdad murió,
se desmorono con el tiempo.
El viento fue testigo
que mi cuerpo fue amor
cuando vivo se encontraba,
flores dulces,
miel, sabor...
Y el viento fue un cauce
de mis sentimientos en vapor,
flores muertas,
mariposas,
que sin alas cayeron al sol.
Voló mi cuerpo,
esfumase mi amor.
En la soledad
Se vacía el alma en el dolor eterno
de un silencio gélido, gritado, nacarado,
calcificado, cruzado en cal y arena su canto,
y cruel que abraza y no suelta, cual garrapatuna,
desde la cuna a la espesura;
en la apatía de las noches
de sombras amadas hasta la peor
energía absorbo en mi dicha y calma
que castigan y flagelan la inquietud mas
el miedo que sea del miedo.
Se muerde el silencio,
buscando un. ¿Por qué? que lo tienes en la piel;
Mutilando la paz entre lágrimas
y soledad bienaventurada
a los valores de forjar mi hierro,
que sin ti no quiero.
En agonías las sinfonías
de inquietudes alegres y nostálgicas
se pierde la alegría en melancólica difonía
y se ata la amargura como hiedra que asfixia
En muerte silenciosa
aparece el torvo cirio
de su flor de difunto
que alumbra los fantasmas
cual psiquis;
en cadenas de azufre
el beso de los vacíos.
Y como verdugo eterno
el silencio de la fosa, y la rosa
que cubre el espectro de mi alma.
con una premisa hoy hice feliz
a un helecho silente,
y fui su flor mágica que asienta.
Alma y Miguel a 28-11-2014