Mmm... qué se dice cuando se llega a estos lugares vacíos,
como casas abandonadas nuevas,
en donde los fantasmas
emiten olores similares
al pachuli y a la lavanda.
Un sitio de corredores largos,
en donde futuros niños topos,
dejarán resquicios para volver en su adultez,
a drogarse con los recuerdos
de un coche de bomberos,
incendiando un predio de muñecas
infectadas por un virus
causado por las mordidas de una rata.
Decir,
qué decir si apenas puedo decir nada,
y con esa nada,
todo lo que produce
lo que alguien calla.
Toda una parafernalia atrás,
un equipo de trabajo
en donde un director de poca monta,
fornica con la maquillista
y con la madre de la niña actriz
que cachetea a la anoréxica de la claqueta.
Y mientras tanto acá,
en un set que abandonó
tiempo atrás,
se juegan representaciones sin cámara:
un interrogatorio digno
de la peor película noir
que se haya visto nunca.
Bienvenidos sean ustedes a esta ciudad de las ufonías y recovecos de esta mente humana que a veces es la mía.
Tomen sus palomitas y el folleto de este show del imbecilismo humano y la estulticia calva de los ángeles desterrados.
Con ustedes, señores, señoras, poetas, casi poetas o jamás poetas, la casa de las ufonías.
Espero que el viaje sea de su agrado. Por su seguridad se les recomienda tirar migajas de pan durante su recorrido, esa será su forma de salir y no perecer en el laberinto. Y por favor, de la manera más atenta, se les pide no sacar los brazos del carrito. Las bestias no han sido alimentadas desde hace un siglo.
como casas abandonadas nuevas,
en donde los fantasmas
emiten olores similares
al pachuli y a la lavanda.
Un sitio de corredores largos,
en donde futuros niños topos,
dejarán resquicios para volver en su adultez,
a drogarse con los recuerdos
de un coche de bomberos,
incendiando un predio de muñecas
infectadas por un virus
causado por las mordidas de una rata.
Decir,
qué decir si apenas puedo decir nada,
y con esa nada,
todo lo que produce
lo que alguien calla.
Toda una parafernalia atrás,
un equipo de trabajo
en donde un director de poca monta,
fornica con la maquillista
y con la madre de la niña actriz
que cachetea a la anoréxica de la claqueta.
Y mientras tanto acá,
en un set que abandonó
tiempo atrás,
se juegan representaciones sin cámara:
un interrogatorio digno
de la peor película noir
que se haya visto nunca.
Bienvenidos sean ustedes a esta ciudad de las ufonías y recovecos de esta mente humana que a veces es la mía.
Tomen sus palomitas y el folleto de este show del imbecilismo humano y la estulticia calva de los ángeles desterrados.
Con ustedes, señores, señoras, poetas, casi poetas o jamás poetas, la casa de las ufonías.
Espero que el viaje sea de su agrado. Por su seguridad se les recomienda tirar migajas de pan durante su recorrido, esa será su forma de salir y no perecer en el laberinto. Y por favor, de la manera más atenta, se les pide no sacar los brazos del carrito. Las bestias no han sido alimentadas desde hace un siglo.
Que bueno que te decidiste
Saludos
1B.