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Navegando en la nube de marfil
más allá del confín de los celestes mares,
entre fragancias de florido pensil
y reflejos del ámbar de los zares
van los versos de amor; un cantar de juglares,
un rocío sutil
en el prado sediento que te empapa por dentro
como lluvia de abril,
que te moja los labios de néctar de azahares
enfermando de olvido tus pesares.
Como si fueran prístino buril
doctos labran en blanca carrara los sillares
que servirán al alma de pretil
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Navegando en la nube de marfil
más allá del confín de los celestes mares,
entre fragancias de florido pensil
y reflejos del ámbar de los zares
van los versos de amor; un cantar de juglares,
un rocío sutil
en el prado sediento que te empapa por dentro
como lluvia de abril,
que te moja los labios de néctar de azahares
enfermando de olvido tus pesares.
Como si fueran prístino buril
doctos labran en blanca carrara los sillares
que servirán al alma de pretil
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