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Oyendo la lluvia me dejo llevar
y vuelvo al momento en que siempre estás
esa gota, un sueño,
el ayer que se hace hoy,
mañana o quizás toda la vida,
como aquella,
nuestra primera vez.
Esa vez de tu mirada
en la que vivo eternamente
de tu mano buscando mi pecho,
de las ganas de tu abrazo,
de tu boca vacilante,
de los labios que dejaron mil "te amo"
sembrados en mi cuerpo.
Te miro y me hablas
de los viajes sin retorno
que hicieron nuestros besos,
de tu rostro hurgando en mi rostro,
del agua que alborota mis recuerdos.
Y no se como decirte amor,
del tiempo ,
de los años,
de la espera,
de ese invierno
que se ha hecho hielo
y de este absurdo sentimiento
que me regresa a la eternidad.
Ana Mercedes Villalobos
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Oyendo la lluvia me dejo llevar
y vuelvo al momento en que siempre estás
esa gota, un sueño,
el ayer que se hace hoy,
mañana o quizás toda la vida,
como aquella,
nuestra primera vez.
Esa vez de tu mirada
en la que vivo eternamente
de tu mano buscando mi pecho,
de las ganas de tu abrazo,
de tu boca vacilante,
de los labios que dejaron mil "te amo"
sembrados en mi cuerpo.
Te miro y me hablas
de los viajes sin retorno
que hicieron nuestros besos,
de tu rostro hurgando en mi rostro,
del agua que alborota mis recuerdos.
Y no se como decirte amor,
del tiempo ,
de los años,
de la espera,
de ese invierno
que se ha hecho hielo
y de este absurdo sentimiento
que me regresa a la eternidad.
Ana Mercedes Villalobos
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