Cojo y tuerto caribeño
el corsario más temible
en las playas es risible
aunque frunza mucho el ceño.
Gigante un poco pequeño
solemos ser con frecuencia,
pata de palo en urgencia
en la enorme ave rapaz,
si flaquea nuestra paz
queda coja la existencia.
el corsario más temible
en las playas es risible
aunque frunza mucho el ceño.
Gigante un poco pequeño
solemos ser con frecuencia,
pata de palo en urgencia
en la enorme ave rapaz,
si flaquea nuestra paz
queda coja la existencia.