Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Este espléndido y licoroso soneto, me hizo recordar cuando niño los cuentos que me decía mi abuelo de las vendimias, pisado y fermentación, se reunían los vecinos en esta faena, terminada descansaban un par de días y comenzaban de nuevo con otro vecino y así hasta terminar con todos.
Se cantaba, bailaba , mucho se comía y bebía y poco se dormía.
Gracias por hacérmelo recordar.
Un abrazo, maestro Maramin.
En efecto, amigo Malco, cuando jovenzuelo, iba a casa de un compañero y hacíamos la vendimia tal como dices, con los vecinos , una vez me pinché en el pie, por debajo, con la horca cuando pisaba la uva en el lagar y menos mal que no fue muy grave pero ya no pude seguir pisando. pero si recolectando en esas frías mañanas. Claro que fue hace 70 años, mi compañero aún vive también y cuando nos escribimos recordamos aquellos tiempos. Siega, trillos, regar con noria y mula. Y las bodegas bajo tierra, allí se curaba la matanza que también era tiempo de jolgorio, Cada vecino tenia uno o dos cerdos bien cebados...Uf, me has hecho recordar aquellos tiempos. Un gran abrazo. Celebro que haya complacido mi soneto.
Tiempos idos maestro, pero los recuerdos los atesora y los trae al presente.
Ahora que sufro de Parkinson, evoco mis años mozos y de cuando estudiaba medicina y siento cierta nostalgia, la vida continúa y adelante con entusiasmo.
Un afectuoso abrazo, maestro.
Invitado
·
♥ 1
Me gustó el soneto, me recuerda los relatos de mi abuela, de la etapa anterior a su llegada a la capital, por supuesto no habían vendimias, pero los campos siempre fueron un grato recuerdo para ella y también me recuerdan a mi papá. Felices días.
Se cantaba, bailaba , mucho se comía y bebía y poco se dormía.
Gracias por hacérmelo recordar.
Un abrazo, maestro Maramin.