BALAS PERDIDAS
Cuando crees que lo tienes todo perdido, atacas;
a ciegas.
Cuando piensas que ganaste la batalla, ¡ten cuidado!
…y piensa.
Cuando tu ombligo no te deja ver el mundo
y tus ojos te delatan,
mantente alerta.
El mundo sigue su curso y poco o nada le importan
las pequeñeces.
Los daños colaterales no entienden de egocentrismos,
ni de salvaciones.
En toda guerra queda alguna bala perdida,
y puede que lleve tu nombre.
Cuando crees que lo tienes todo perdido, atacas;
a ciegas.
Cuando piensas que ganaste la batalla, ¡ten cuidado!
…y piensa.
Cuando tu ombligo no te deja ver el mundo
y tus ojos te delatan,
mantente alerta.
El mundo sigue su curso y poco o nada le importan
las pequeñeces.
Los daños colaterales no entienden de egocentrismos,
ni de salvaciones.
En toda guerra queda alguna bala perdida,
y puede que lleve tu nombre.