Profundo te habito el aliento de tu húmeda bruma dulce
hincado sobre tus muslos le susurro al umbral de tu pistilo
el soplido acaricia el inicio y el final del norte y el sur de tu alma
allí, las palabras de tu pensamiento se corren musitando delirio.
Ahora, solo sublimes pálpitos atan al cosmos de tu piel.
Saludos. E. Lovera