Yo lo amaba,
porque el sol salía,
porque afuera llovía,
yo le amaba porque me daba la gana.
Yo lo amaba, loco, cuerdo,
vestido o desnudo,
en camisa o en pijama,
yo, solamente lo amaba.
La vida seguía su curso
la noche caía,
el día venía
y yo lo seguía amando.
Con él viajaba al cielo
pero también el más candente infierno.
Lo amaba como a nadie,
lo amaba irracionalmente
con la única razón del amor;
suspendida en el hilo delgado de la ilusión.
Él me supo regalar estrellas
yo le di mi flor más bella.
En mi polen suspendido de amor
solo él reinaba.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Un amor imperecedero.
Rodrigo del Río