Los frescos de San Nicolás
de Valencia
Detalle tras detalle no visible
a causa de la altura en lejanía;
es claro que el autor lo pintaría
ajeno del aplauso apetecible.
Un juego de color, en imposible
equilibrio, en la bóveda ponía,
allí que solamente lo vería
aquel cuya mirada es infalible.
Allí, que la herramienta del obrero
trabajó en diminutas perfecciones
donde no llegaría el ojo humano;
y sólo por dejar, con todo esmero,
a tan Grande Señor las oraciones
del arte que salía de su mano.
miguel