A Fulgencio Cibertraker
Soneto del dos por siete
La cosa es nunca hacer una promesa
y menos implicando a algún soneto,
que tiene el bravonel poco respeto
con bulla siempre va, que algo le pesa.
El fuego prende, al aire la pavesa,
se extiende entre que acaba este cuarteto;
ya huele a chamusquina en el terceto,
lo tiene bien callado, no interesa.
¡Pues ea!, que el terceto ya ha venido,
y mira hacia otro lado, con silbido,
y aquí tampoco dice ni un direte.
Con tufo llega el último terceto
y no ha soltado prenda, el muy discreto;
a ver si da la cuenta: dos por siete.