Ahí están los árboles, bajo el cielo del verano.
Por favor, no los queméis.
No sobrevivirán, dijeron ellos.
Pero son tan necesarios para la tierra,
para la vida.
¡Bah! , nada ni nadie es imprescindible,
y los quemaron.
Desde entonces,
en mi cuerpo solo habita la ceniza.
Creo que la imagen es de Virginia Piñón