Vergüenza debieran tener
a los que explotan a nuestros niños,
pequeñas flor de capulí.
No tienen sangre en la cara
los que a los niños explotan y ultrajan
con trabajos no propios de su edad.
Mi voz alzo en estas líneas,
por estos tiernos pajaritos,
que deben estar estudiando y trabajando; de su niñez disfrutando,
y no en las calles abusados por hombres sin corazón,
a los que les importa solo el brillo del oro, ¡qué desilusión!
Me hierve la sangre,
verlos trabajar hasta altas horas de la noche,
en medio de tantos peligros de la voraz calle.
¡Ya basta halcón negro malsano!
No toques su flor de inocencia,
¡No mancilles su cuerpo con golpes!
¡No quiebres su alma con insultos!
¿Crees que el cielo no ve?
Ellos son albos angelitos,
muy caro pagarás tu maldad, Dios los defenderá;
y la justicia entre rejas te pondrá.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados