Al grito de Guernica
un pueblo se levanta,
llora a sus hijos muertos en la sangrienta batalla.
El caballo relincha: "Respetan nuestra patria que por la espada se desangra"
La señora con el niño en brazos pide suplicante: piedad, no maten a mansalva.
El hombre caído con la flor de la esperanza, no se puede levantar;
mueren sus ideales en el mar de la indolencia y la soledad.
¿La mujer en llamas
que puede simbolizar?
Sangre dolor y lágrimas
es su grito general.
La paloma de la paz está atada y llora,
porque no puede hablar.
La mujer arrodillada
quiere huir de la masacre,
nadie oye su voz
y aterrorizada mira buscando una luz.
El mundo mira impávido tanto dolor,
el tirano extiende la mano y nadie lo limita.
Los ojos del cielo ven con sus focos de luz
tanta barbarie.
No quedará olvidada para la humanidad consternada,
esta escena, de sus aires.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados©