Vivo en tus ojos
y aunque pretendas arrastrar mi recuerdo,
despedazarlo, triturarlo, demolerlo,
siempre te perseguirá.
Sentenciado estás hombre pequeño.
El llanto que derramé por ti
las noches sin dormir,
como búmeran regresarán a ti.
Siempre seré la gaviota que migra hacia ti.
Mis ojos clavados en tus ojos siempre permanecerán
como tatuajes vivientes.
No te resistas, no huyas hombre pequeño,
mi sombra te sigue,
te seguirá juguetona hasta la eternidad.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados