En las quietas cordilleras
como quietas están las increíbles colinas,
nos separan una inmensidad de nubes
y de escuetas nebulosas con gaviotas
marinas. Son la escuela simultánea
que ofrecemos como un altar prohibido.
Decadencia y compromiso, singulares
marchas incógnitas. Deseamos lo inevitable.
Concedemos poco al arbitrio. En las inmóviles
lagunas, y en las paredes de adobe incontestable,
marchamos como supremos artífices
de una vida atormentada. Somos el futuro
de un bosque que no nos necesita.
©
como quietas están las increíbles colinas,
nos separan una inmensidad de nubes
y de escuetas nebulosas con gaviotas
marinas. Son la escuela simultánea
que ofrecemos como un altar prohibido.
Decadencia y compromiso, singulares
marchas incógnitas. Deseamos lo inevitable.
Concedemos poco al arbitrio. En las inmóviles
lagunas, y en las paredes de adobe incontestable,
marchamos como supremos artífices
de una vida atormentada. Somos el futuro
de un bosque que no nos necesita.
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